21 May La formación en Habilidades para la Vida, una necesidad social
Las Habilidades para la Vida son como el viaje a Ítaca: un camino que recorremos y que a su vez nos transforma a medida que lo vamos caminando.
En el panorama educativo actual, donde los desafíos para el alumnado y el profesorado son cada vez más complejos, la incorporación de un programa en Habilidades para la Vida en los centros no es solo una mejora deseable, sino una necesidad. Esta afirmación se sustenta en evidencias claras y en las voces de quienes están en primera línea educativa.
¿Por qué es tan importante la formación en Habilidades para la Vida?
- Es una demanda directa del profesorado para afrontar la realidad del aula: para transformar las aulas en espacios de convivencia pacífica, conectar genuinamente con el alumnado (especialmente con adolescentes), integrar la diversidad y renovar su propia motivación.
- Es un imperativo para el bienestar integral del alumnado: el aprendizaje de estas habilidades son una necesidad para el bienestar emocional del alumnado y para que se sepan enfrentar a los desafíos de la vida.
- Es una respuesta a una necesidad social evidente: la convivencia, la salud mental y la preparación para una ciudadanía activa y constructiva son preocupaciones que trascienden el ámbito escolar y requieren una respuesta coordinada. La saturación de los servicios de apoyo es un síntoma de esta necesidad latente.
- Es una inversión en un futuro educativo de mayor calidad y humanidad: es apostar por crear espacios para toda la comunidad educativa de autoconocimiento, cuidado, apoyo mutuo, conexión, y de intercambio de experiencias, vivencias y aprendizajes.

Estos días hemos impartido la formación “Escuela de Vida” para profesorado en Mérida, en colaboración con colegios Zola, ofrecida por el Ayuntamiento de Mérida a través del programa Menores Saludables y financiado por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. Con la finalidad de colaborar a través de la implementación de las Habilidades para la Vida en las aulas en construir una sociedad más consciente, empática y resiliente.
Nos sentimos muy agradecidas de las vivencias de estos días, del acogimiento, la calidez, la cercanía y la humanidad de las personas participantes y de José Manuel. Nos hemos cuidado como una familia. Porque mostrar nuestra vulnerabilidad y encontrarnos nos ayuda a crecer como personas y a conectarnos. Porque cuando dejamos espacio a lo que emerge, surge la magia. Y al final, esa va a ser la cosecha de nuestro viaje de la vida.
Seguimos caminando 😉
